Cómo preparar a su bebé para el cambio de horario
Existen pasos sencillos que puede seguir para minimizar el impacto del cambio de horario en su hijo.
Ajustar gradualmente el ritmo biológico
Empiece en la semana previa al cambio de horario ajustando la hora de dormir y de despertarse de su bebé en intervalos de 10 minutos cada pocos días. Así, cuando llegue el cambio, su horario ya estará adaptado al “nuevo” tiempo. Su bebé también debería despertarse a una hora adecuada.
Por ejemplo, cuando comienza el horario de verano (los relojes se adelantan una hora) y su bebé normalmente se duerme a las 19:00:
El martes antes del cambio, acueste a su bebé a las 18:50. El miércoles a las 18:40. El jueves a las 18:30, el viernes a las 18:20, el sábado a las 18:10 y el domingo ya en el “nuevo” horario a las 19:00.
Cuando termina el horario de verano (los relojes se atrasan una hora) y su bebé normalmente se duerme a las 19:00:
El martes antes del cambio, acueste a su bebé a las 19:10. El miércoles a las 19:20. El jueves a las 19:30, el viernes a las 19:40, el sábado a las 19:50 y el domingo ya en el “nuevo” horario a las 19:00.
Cree un ambiente de sueño tranquilo
Puede ser difícil para su bebé dormir cuando aún hay luz afuera. Mantenga la habitación lo más oscura posible para recrear las condiciones habituales de sueño. Las cortinas o persianas opacas pueden ayudar. Siga siempre las recomendaciones de sueño seguro.
Mantenga una rutina constante
Una rutina de sueño constante ayuda a desarrollar buenos hábitos. Puede incluir un baño, un masaje para bebés, leer un cuento o cantar una canción de cuna. Una transición tranquila antes de dormir evita que su bebé se active demasiado. Encuentre lo que mejor funcione para usted y su familia.
Salga a la luz del día
Si es posible, lleve a su bebé al aire libre para que reciba luz natural, especialmente por la mañana o al final de la tarde. La luz solar ayuda a reajustar el reloj interno de su bebé y favorece un ritmo de sueño regular. No olvide la protección solar.
No descuide las siestas
No tema a las siestas. Mantenga los horarios habituales de descanso durante el día para conservar una buena estructura. Sin embargo, asegúrese de que las siestas no sean demasiado largas ni estén demasiado cerca de la hora de dormir.